Encuentros y desencuentros con Mike Nichols

Fue a fines de 1991 que por primera vez me enfrenté –y uso la palabra muy a propósito– con Mike Nichols. Habían arreglado la reunión, en un hotel de Nueva York, los productores de mi obra, La Muerte y la Doncella, que Mike, el más importante director de teatro de su tiempo y uno de los grandes del cine, estaba interesado en montar en Broadway.